El cuento mitológico del Olentzero, el Papanoel vasco

Identificarse como Pas

El rasgo PAS se basa en el concepto de Sensibilidad de Procesamiento Sensorial ( SPS ), es un rasgo temperamental o de personalidad que implica «una mayor sensibilidad del sistema nervioso central y un procesamiento cognitivo más profundo de los

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Olentzreo-grande
Según la tradición, Olentzero es un personaje mitológico vasco, un «jentil» (los vascos antes de la llegada de los romanos), un carbonero tosco y fuerte, asociado al solsticio de invierno y a la muerte del ``tiempo viejo'' para dar paso a uno nuevo y renovado. Hoy dia la cultura popular lo ha ha refundido en un cuento para niños.

Érase una vez en las frías montañas y mágicos bosques de Euskal Herria un hada llamada Mari, era un ada muy bella de cabellos rubios y largos y vivía en uno de los bosques mas alejados, vivía allí rodeada de todos los seres a los que protegía y cuidaba, acompañada de sus fieles amigos los duendes llamados Prakagorris, o «pantalones rojos», criaturas pequeñas y divertidas, que la ayudaban en todo su trabajo. Un día, cuando se encontraban descansando en un riachuelo un prakagorri advirtió de que algo se movía entre los arbustos y viendo que era un pequeño bebé que había sido abandonado, aviso a los demás.

— «Es un bebé humano,» dijo el más viejo de los duendes.

— «¿Quien ha dejado a este bebe aquí?’ dijeron todos los Prakagorris a coro.

Que difícil puede ser la vida de los humanos a veces'', dijo el hada,es difícil comprender porque puede pasar esto.»

Lo cogió en sus brazos, era un bebe necesitado de recibir amor en mitad del bosque que miraba curioso al Ada.

Y ante tal sorpresa el hada le dijo al bebé: «Es una cosa maravillosa haberte encontrado. Por ello, y por este acto, te daré los regalos de Fuerza, Coraje y Amor por todo el tiempo que tú vivas».

Tras varios días de búsqueda, no hubo nadie que reclamara al niño, así que el hada Mari se presentó en el alto de la montaña, en casa del carbonero y su mujer, donde ella sabía que cuidarían del pequeño, ya que no tenían hijos y eran ya un poco mayores, así que se lo dejó a los pies de la puerta, a la cual llamó y se escondió para que no la vieran.
Cuando abrieron y se encontraron ese gran regalo, se pusieron tan contentos que lloraban y reían a la vez.

— «¡¡¡Que alegría!!! Esto es una bendición, gracias a quien quiera que nos lo envía, gracias!!!»

Muy contentos de haber recibido a ese niño rápidamente lo abrigaron, le dieron de comer y dijeron al bebe:

— «Por la dicha que nos traes al ser mayores y traernos esta felicidad inesperada a nuestra edad, te llamaremos OLENTZERO, que significa el tiempo de los buenos, porque es una cosa maravillosa haberte encontrado», y lo tomaron como su hijo.

A partir de ese momento Olentzero creció entre los bosques y se convirtió en un fuerte, amable y saludable hombre que nunca tuvo la preocupación de como había llegado a ser encontrado por sus padres. Aprendio el oficio de carbonero ayudando a su padre, trabajaba de la mañana a la noche, cortaba leña, hacia el carbon y bajaba al pueblo a venderlo.

Una vez Olentzero descubrió en el pueblo un caserón habitado por niños que no tenían familia y les ayudo. Pensó que era muy triste crecer sin padres que te quisieran como a el. El ayudarles le hizo sentirse muy afortunado, y a través de los años Olentzero inicio la actividad de hacer juguetes para los niños que no tenían padres. A veces había niños huérfanos en el pueblo que vivían de lo que la gente del pueblo les daba.

El tiempo pasó y Olentzero se quedó solo, ya que sus padres murieron, pero el siguió con el trabajo que tan bien tenía aprendido, y sobretodo, continuó haciendo montones de juguetes para los niños.

Los años vinieron y se fueron y su cara comenzó a arrugarse y su cabello comenzó a ponerse blanco. Seguía regalando juguetes y ayudando a los niños mas necesitados. Olentzero se sentía feliz dando felicidad a los niños mas necesitados, y era muy hábil haciendo cosas con las manos como juguetes y muñecas, siempre que bajaba al pueblo a vender carbón los visitaba y estaba con ellos todo el día, les contaba las historias que había aprendido de sus padres cuando era pequeño. Los niños le querían mucho y se sentían afortunados de tener a Olentzero, y cada día que bajaba al pueblo a vender su carbón era rodeado por ellos.

El Olentzero llevaba regalos solo a las casas que estaban rodeadas de leña por fuera, algunas casas no habían traído leña para pasar el invierno y a estas les llevaba carbón en lugar de regalos.

Esto sucedió durante muchos años, hasta que de repente un año el invierno llegó más pronto que tarde, y más fuerte que nunca. Y hubo una tremenda tormenta en el pueblo el bosque y las montañas, la cual destruyó muchas casas. Los truenos, rayos, y el frío dejaron muy asustadas a las gentes del pueblo y especialmente a los niños. Un día Olentzero estaba de camino hacia el pueblo y una tormenta estalló de repente, y empezó a ponerse muy oscuro, los rayos y truenos eran de una fuerza enorme, pero Olentzero se tapó con un saco y continuó su camino. Poco antes de llegar vió un rayo que caía en una casa. Recordó que había una casa donde vivían unos niños que no tenían padres. Se acercó y vio a los niños asustados y pidiendo ayuda dentro de la casa que estaba en llamas. Cubrió a los niños con una manta para protegerles del fuego y los sacó de la casa. Mientras él estaba tratando de salir una gran viga cayó sobre el Olentzero provocando que su fuerte y gran corazón se detuviera.

De repente en ese mismo momento la gente del pueblo se sorprendió al ver una luz increíblemente brillante que salía de la casa en llamas. Nadie podía ver lo que estaba ocurriendo adentro. Fue allí mismo cuando dentro de la casa y sin que nadie pudiera verlo apareció el hada que había encontrado a Olentzero cuando él era un bebé en las montañas, muchos años atrás. Esta comenzó a llamarlo por su nombre con su dulce voz:

— «Olentzero … ¡Olentzero … ! Despierta!»

Y añadió:

— «Olentzero, tú has sido un buen hombre, lleno de fe y de buen corazón. Has dedicado tu vida a ayudar a la gente,alegrando a los demás a tu paso …y has conseguido tantas cosas buenas…Al ser una persona con un gran corazón, que has dado hasta tu propia vida para salvar a otras personas … no quiero mueras, a partir de hoy vivirás para siempre».

Y El Ada con voz solemne le dijo:

— «De ahora en adelante tú continuarás esta labor tan importante que es hacer feliz a todos los niños que no tienen quien les cuide, dándoles regalos y tu amor para siempre, harás juguetes para los niños que no tienen padres en este pueblo y en todos los rincones del País Vasco.»

— «Y nosotros te ayudaremos!» dijeron todos los Prakagorris emocionados

Y así fue como vino a pasar que, en la mitad de cada invierno, al final de cada año, Olentzero va por todos los pueblos del País Vasco repartiendo juguetes y regalos a los niños que no tienen padres ni abuelos. Los niños de todos los pueblos celebran la llegada de Olentzero cantando canciones y esparciendo su mensaje de amor, fuerza y coraje. Algunas personas no creen que Olentzero realmente exista. Pero entre los vascos hay un viejo dicho: todas las cosas que tienen un nombre existen, si nosotros creemos que existen.

Y colorín colorado…

Que la magia os acompañe.

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